- El búho gafitas
Asomaba
la cabecita desde su casa en el tronco del árbol un búho con una
carita
muy divertida llamado Isidor.
Isidor trabajaba durante la
noche dando las horas como si fuera un reloj para que los animalitos
del bosque supieran qué hora era a cada momento.Su gran ilusión era salir de su casa durante el día, pero sus ojitos no veían bien y tenía que conformarse con salir únicamente de noche, y abrir sus grandes ojazos que brillaban en la oscuridad.
-¡Felisa, Felisa! Ven un momento, por favor. Tengo un problema y, como tú eres tan inteligente, tal vez puedas ayudarme.
-¿Qué te ocurre búho? –preguntó Felisa.
-¡Tengo tantas ganas de salir de día! Quiero ver a los animalitos que juegan durante la mañana y ver el lindo color del cielo cuando sale el sol, pero la luz lastima mis ojos y no me deja ver bien.
-Mmm… ¡Tengo la solución! Acompáñame. –exclamó la ardilla.
El búho y la ardilla caminaron hasta llegar a la madriguera del conejo el oculista, Isidor le contó su problema y el conejo le recetó unas grandes y rojas gafas de ver.
¡Qué contento estaba el búho con sus nuevos anteojos! Tan contento estaba que decidió esa misma tarde salir a lucirlos por todo el bosque: sus amigos lo miraban asombrados.
- ¡Qué guapo está Isidor!- exclamaban el resto de animalitos.
Y así fueron pasando los días. Tanto, tanto le gustaba salir de día que cuando llegaba la noche se quedaba dormido y no podía realizar su trabajo, ya no daba las horas y sus amigos se empezaron a preocupar.
Su amiga Felisa, la ardilla, recibía todas las quejas de los animalitos del bosque y se dispuso a charlar con el búho, le explicó que debía utilizar mejor su tiempo, de tal manera que si dormía un ratito a la mañana luego podría disfrutar de la tarde en el bosque y a la noche no se dormiría.
A Isidor le pareció justo, y desde ese día ya no descuidó su trabajo de noche y se disfrutó mucho más sus tardes por el bosque.
( Desconozco el autor de este cuento)
- Te quiero un montón
Garbancito está triste.
Su papa esta de viaje y esta tarde, su
mamá tenía tanto trabajo
que no ha jugado nada con él.
Por la noche, mamá
prepara rápidamente dos lentejas y media
para que Garbancito
cene...
...Y lo mete en la cama
más rápidamente todavía.
Garbancito le dice:
Mamá le contesta:
Y se despide con un beso:
Cuando mamá ya va a salir
del cuarto, Garbancito la llama:
-¡Mamá!
-¿Qué quieres hijo?
-Que me digas que me
quieres.
Entonces, mamá se da
cuenta de que por culpa de su trabajo
hoy no le ha hecho mucho
caso a Garbancito y le dice:
-Claro que te quiero,
cariño. Te quiero un montón. Y como te quiero un montón te lo voy
a decir de un montón de formas diferentes.
-¿Te lo digo con la nariz tapada?
-¡De quiedo muzo muzo!
-¿Te lo digo con eco?
-¡Te quiero... eroo... eroooo...
mucho... uchoo... uchoooo...!
-Te lo digo como los toros
-¡Muu.. muu mucho te quiero!
-Te lo digo como los patos y los
gallos.
-¡Cua... cua... cua... cuanto te
quiquiiquieroo!
-¿Te lo digo bajito como si fuera
un secreto?
-Te
quiero.
-Te lo digo muy muy
alto, para que se entere todo el mundo.
-¡Te
quieeeeeroo!
-Y te lo digo como te
lo digo siempre, ¡Con un abrazo muy grande!
Garbancito y su mamá se
dan un abrazo muy, muy grande.
Luego, Garbancito dice:
-¿Sabes qué, mamá?Ya se que me quieres,
pero me gusta mucho que me lo digas.
Mamá acaricia a
Garbancito:
-Buenas noches, hijo.
-Buenas noches, mamá.
Garbanzito cierra los ojos
y poco a poco se queda dormido.
Autores: Juan Carlos Chandro (textos) y María Luisa Torcida(ilustraciones).
Editorial: Bruño







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